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  • diciembre 18, 2019

    Los delanteros de Real Madrid y Barcelona en la época de presión y transiciones

    By José Pérez
  • Barcelona y Real Madrid dominaron el fútbol europeo durante la última década acompañando a sus estrellas, Messi y Ronaldo, con defensas y centrocampistas excepcionales en el aspecto creativo: Piqué, Ramos, Marcelo, Alves, Busquets, Xavi, Kroos, Iniesta, Modrić. Inspirado por estos equipos y jugadores, el fútbol europeo exigió a los jugadores defensivos que tuvieran cada vez más influencia con balón. Los arqueros con gran juego de pies y laterales muy ofensivos dejaron de ser solo una curiosidad del fútbol sudamericano, mientras que el centrocampista reemplazó al diez como líder creativo del equipo.

    Sin embargo, a medida que avanzó la década, el fútbol europeo desarrolló una respuesta más fuerte a la «era de la posesión»: Estilos basados en tácticas de presión más agresiva y sofisticada. Desde Pep Guardiola, Thomas Tuchel y hasta las escuelas alemanas de presión en zona que representan Jürgen Klopp y la red de clubes de Red Bull. Así han surgido una serie de equipos que buscan dominar el juego no solo por lo que hacen con balón, sino por cuán intensos y organizados son sin él. Esta presión permitió al Manchester City y al Liverpool acumular más de 90 puntos en su liga, y es un punto común importante de los semifinalistas de Champions de la temporada pasada (Liverpool, Tottenham, Ajax).

    En esta nueva “era de la presión”, los centrocampistas y delanteros modernos necesitan habilidades diferentes para dominar partidos. El centrocampista no solo debe sobresalir en el pase y control de balón, sino también en la conducción para eliminar rivales. Los desmarques de los delanteros se vuelven cada vez más largos para vencer líneas defensivas cada vez más altas, así que la velocidad y el regate en espacio abierto han vuelto a ser tan relevantes como el control y regate en espacios reducidos. Y los delanteros, ahora más que nunca, deben ser la primera línea de defensa. Los delanteros en líderes españoles parecen estar algo rezagados en varios de estos aspectos, así que decidimos ver los datos para profundizar en este tema. 

    Defensa y Presión

    Aprovechando que los datos de Statsbomb incluyen de manera exclusiva las acciones de presión, vamos a comparar la actividad defensiva del Real Madrid y el Barça esta temporada con dos de los sistemas de presión más maduros del fútbol europeo: Manchester City y Liverpool.

    Teniendo en cuenta sólo a jugadores con más de 600 minutos en la liga, vemos que los centrocampistas en estos cuatro equipos presionan con frecuencias similares: un centrocampista en City y Liverpool promedia entre 17 y 19 acciones de presión por partido, respectivamente, mientras que un centrocampista en el Real Madrid y el Barça promedia entre 18 y 15 presiones por partido.

    La gran diferencia entre la presión de ingleses y españoles radica en sus delanteros. En ambos clubes ingleses, los delanteros presionan incluso más que sus centrocampistas. Un delantero en City y Liverpool promedia entre 18 y 20 presiones por partido, respectivamente, casi el doble de sus contrapartes en Real Madrid y Barcelona, ​​que promedian entre 9 y 11 presiones.

    Tal diferencia de trabajo defensivo individual se refleja en la presión colectiva. Mientras que Liverpool y City abarcan todo el campo contrario con presión superior al promedio de la liga:

    El Real Madrid y el Barça exhiben una cobertura defensiva más irregular, dejando agujeros en su presión que permiten al oponente progresar más fácilmente.

     

     

    Como los centrocampistas blancos y blaugranas son los principales encargados de la presión y deben compensar lo que sus delanteros no presionan, se ven forzados a presionar de manera aún más agresiva en campo contrario, dejando espacios a su espalda que el rival puede aprovechar.

    Este fin de semana pasado, pudimos ver tal problema en el partido que enfrentó a la Real Sociedad con el Barcelona. Sergio Busquets todavía lidera a su equipo en acciones de presión con todo y sus piernas de 31 años, y salta a presionar al mediocentro rival. Mientras tanto, Ivan Rakitić, también de 31 años, se desplaza a la banda derecha para presionar al lateral izquierdo, ya que con Messi en el campo los culés juegan sin un extremo derecho que presione. Estas situaciones de presión generan espacio a espaldas de los centrocampistas, y estos ya no tienen las piernas de antaño para correr hacia atrás si la presión falla. 

    El trío de centrocampistas de la Real—Ander Guevara, Mikel Merino y Martin Ødegaard—venció la línea de presión blaugrana a menudo, permitiendo a sus delanteros mucho espacio para amenazar a la defensa culé. La Real Sociedad disparó a portería el doble de veces que su rival, 19 disparos contra 9. El Barça empató este encuentro porque Gerard Piqué tuvo una actuación monumental defendiendo su área (evitando aún más disparos rivales), mientras que Griezmann, Suárez y Messi aprovecharon sus pocas oportunidades de gol mejor que sus rivales.

    En lo que respecta al Real Madrid, los merengues han evitado el problema de correr hacia atrás gracias a un bloque defensivo menos agresivo que el blaugrana y los excelentes esfuerzos defensivos de Fede Valverde, el jugador blanco más activo en la presión, y Casemiro. A diferencia de sus pares en Barcelona, Valverde y Casemiro tienen la explosividad para recuperarse si son superados o cometen un error.

    Esta temporada, tanto blancos como blaugranas parecen haberse adaptado a los déficits defensivos de sus atacantes. Los radares defensivos a continuación muestran que ambos equipos están permitiendo menos goles esperados que la temporada pasada, utilizando un comportamiento defensivo menos agresivo. Ambos equipos ahora son más selectivos sobre cuándo envían a sus centrocampistas a presionar.

           

     

    Dada la mejora en sus números defensivos, ¿tiene sentido preocuparse por la falta de presión? A fin de cuentas, presión alta o bloque bajo es una cuestión de estilo, no hay respuestas absolutas en este deporte. ¡El Madrid incluso ha permitido menos goles y Goles Esperados que el Liverpool y el Manchester City esta temporada!

    Curiosamente, los problemas de una defensa menos agresiva tal vez se reflejan más en el ataque. Los equipos que recuperan la pelota en campo propio necesitan delanteros más rápidos y dinámicos que puedan amenazar la portería contraria desde 30, 40, hasta 50 metros. Y esta claro que en sus versiones 2019, los Messi, Suárez, Benzema y Bale ya no tienen tal explosividad en sus piernas.

    El ataque del Barça y el déficit de explosividad

    Con un Messi acumulando años y la partida de Neymar, el Barça trató de compensar su déficit de explosividad con Ousmane Dembelé, pero el francés no ha podido jugar a la altura de su potencial en estos últimos dos años plagados de lesiones. Este verano pasado, en lugar de usar sus recursos para fichar más regate y explosividad para acompañar a Messi, el club blaugrana fue a por Antoine Griezmann, un delantero supremamente preciso e inteligente pero no particularmente veloz ni regateador. Esto da lugar a un trío de delanteros—Messi, Suárez, Griezmann—con muchísimo gol, pero no suficiente explosividad para amenazar las defensas contrarias.

    Por eso la aparición sorpresa del joven Ansu Fati dio mucho oxígeno a la delantera culé. Apenas ha jugado 327 minutos en La Liga, pero no es una locura argüir que su velocidad y regate hacen que se adapte al rol extremo izquierdo mejor que Griezmann.

     

     

    La siguiente gráfica de pases muestra algo que es muy evidente en el campo: Griezmann prefiere desempeñar su papel de extremo izquierdo alejándose de la banda izquierda. El francés compensa su falta de regate con movimientos inteligentes a lo ancho del campo, tratando de ser indetectable para la defensa rival. El problema con estos movimientos es que pueden pisar las zonas de influencia de Messi y volverse redundantes con lo que ya hace el argentino.

     

     

    La habilidad de regate de Fati, por otro lado, le permite recibir el balón pegado a la cal, batir a su marca y entrar al área para disparar, todo sin interferir con Messi y Suárez. Eso se puede ver claramente en el siguiente gráfico de pases.

    El ataque del Real Madrid y el déficit goleador

    En el caso del Real Madrid, no sólo ignoraron la pérdida de explosividad de sus atacantes, sino que en el verano de 2018 también ignoraron la pérdida de gol ocasionada por la partida de Cristiano Ronaldo. En el verano pasado, el club blanco finalmente trató de resolver estos problemas con los fichajes del goleador Luka Jović y el regateador superestrella Eden Hazard, pero esto aún no resuelve todos sus problemas de ataque.

    Zidane quiere construir el equipo alrededor de Hazard y Benzema—su mejor regateador y su mejor goleador—pero su esquema de juego deja Jović en el banquillo. El serbio no tiene la velocidad para acompañar a Benzema como extremo, y Zidane parece no tener interés en utilizar una doble punta más allá de un recurso para las segundas partes. Sin apoyo de otro goleador, Benzema está produciendo la gran mayoría de goles en el equipo blanco. Benzema ha rematado o asistido el 45% de los goles esperados del Real Madrid en la liga, y el 52% de sus goles reales.

     

    Hazard ha sufrido un comienzo de temporada frío y plagado de lesiones, con su productividad de goles y asistencias más baja desde su annus horribilis de 2015/16. Los goles esperados también reflejan esto, ya que el belga apenas ha producido 0.27 goles y asistencias esperadas por cada 90 minutos, mucho menos de lo que normalmente produce. Gareth Bale está siendo más productivo, con una tasa de 0.47 goles y asistencias esperadas por cada 90m, pero su desempeño también ha sido afectado por lesiones. Y el galés, ahora con 30 años, parece tener más dificultades que antes para amenazar el área rival.

    Dado el relativamente bajo rendimiento y lesiones de Bale y Hazard, el equipo y afición blanca están depositando sus esperanzas en sus jóvenes extremos: Vinicius Jr. y Rodrygo Goes.

    Luego de un espectacular debut la temporada pasada, Vinicius continúa siendo uno de los mejores regateadores de la liga, pero todavía no domina las artes del goleador. Mientras que Hazard duda demasiado en disparar, Vinicius se precipita demasiado y no dispara desde posiciones ideales. Esto se refleja en sus goles esperados, con un ratio de 0.08 xG/tiro, está por debajo del promedio de la liga y es la más baja de los delanteros madridistas.

     

     

    Por otro lado, Vinicius ofrece cosas que ninguno de sus compañeros hace. Como muestra el siguiente gráfico de pases, Hazard a menudo recibe el balón en su propia mitad, con el objetivo de regatear contrarios o combinar con su par y así ayudar a su equipo a ganar metros en zonas de mediocampo. 

    Vinicius muchas veces ayuda a su equipo a ganar metros también, pero como muestra el siguiente gráfico de pases, sus esfuerzos están más concentrados en campo rival. Sus desmarques a la espalda de la zaga contraria son movimientos que Bale, Benzema y Hazard no hacen con tanta frecuencia.

     

    En la banda derecha, Rodrygo compite contra Bale por la titularidad de cara al Clásico de este miércoles. No es un regateador de élite como Vinicius, pero lo compensa con acciones de mayor aplomo y precisión técnica. Rodrygo no dispara a menudo, pero se esfuerza siempre en encontrar las las mejores posiciones de disparo. Por esta razón, promedia 0.18 xG/tiro, la más alta de los delanteros blancos esta temporada. Esto contrasta con un Bale que cada vez parece menos dispuesto a desmarcarse y atacar el área rival.

     

    Un gran ejemplo de la precisión y aplomo de Rodrygo fue su gol contra el Osasuna, en el cual controló a la perfección un pase de 40 metros, condujo hacia el área rival y esperó el momento correcto para recortar hacia adentro con su derecha y anotar. La gran ironía en este cuento de Vinicius y Rodrygo es que uno parece tener lo que le falta al otro, y viceversa.

    Conclusiones

    Real Madrid y Barcelona tienen plantillas repletas de talento, pero algo incoherentes, con jugadores que no necesariamente compensan las debilidades de sus compañeros. Esto da lugar a muchos de los problemas tácticos que mencionamos en este artículo. 

    Dichas complicaciones reflejan la gran diferencia entre los gigantes españoles e ingleses en los últimos tres años. Los ingleses primero definieron, a través de su dirección deportiva y cuerpo técnico, una idea de juego específica, y luego ficharon jugadores que potenciaban la idea de juego y a sus compañeros a la perfección. Esto permitió construir estructuras colectivas muy fuertes, que permitieron acumular más de 90 puntos en liga o ganar la Champions sin un Messi o Ronaldo. Los gigantes españoles, en cambio, parecen estar priorizando el talento individual por sobre los sistemas de juego.

    Article by José Pérez